"Porque el fin no justifica a los
Medios."
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jueves, 13 de agosto de 2015

LOS PERIODISTAS NO PUEDEN PREDECIR EL FUTURO



Cuando de géneros periodísticos se trata hay que decir que existen varios: crónica, opinión, deportivo, religioso, entre otros. Ninguna escuela de comunicación considerará el “pronóstico del futuro” como género válido a la hora de informar objetivamente. Sin embargo hace unos días, en Ecuador, un diario local se permitió hacer vaticinios sobre la vida interna de la Iglesia Católica.
 
Tomándose en serio un falsedad creada y afirmada por el mismo medio de comunicación, lanzaron una afirmación sobre lo que esa supuesta situación generaría a nivel de los pastores de la Iglesia. La supuesta contradicción entre la predicación del Papa Francisco y la doctrina de la Iglesia (afirmación del diario) haría surgir una “dura oposición por parte del clero” (cita textual). Parecían estar convencidos de su propia mentira.

Nadie puede conocer el futuro. Los analistas políticos o económicos suelen hacer pronósticos, siempre teniendo el cuidado de resaltar que es una apreciación personal, pero este no era el caso. El periodismo no considera un caso como el citado, ningún comunicador profesional se atrevería a ponerse a la altura de los adivinos o los videntes, puesto que la predicción del futuro no es parte de su profesión.

El objetivo de mi reflexión es resaltar el valor y la responsabilidad de quienes hacemos comunicación. No podemos publicar como hechos cosas que aún no han sucedido y que nadie sabe si llegarán a suceder. Quienes hacen uso de un medio de comunicación esperan encontrar información exacta, veraz y contrastada. Si quisieran saber el futuro consultarían a los cartománticos.

El fin no justifica a los Medios.

P. César Piechestein

martes, 11 de agosto de 2015

Falsedades en primera plana

El periodismo, al igual que toda profesión, tiene unas reglas y unos límites dictados por la ética, que los que trabajamos en comunicación debemos respetar. De hecho, el medio de comunicación que no se atiene a esas normas pierde lo más importante: la credibilidad. La semana pasada, en Ecuador, un periódico publicó en primera plana varias afirmaciones que no entran dentro de lo que se puede considerar una noticia, porque no se remitían a los hechos, demostrando desconocer los fundamentos de la comunicación social y haciendo con ello desinformación. 

Es por todos conocido que lo controversial llama la atención y que la religión puede ser utilizada en ese sentido. Afirmar que el Santo Padre “contradice la doctrina” es además de falso, malicioso. Si la afirmación fuese demostrable, correspondía al periodista citar con documentos los puntos doctrinales cuestionados, cosa que no hizo el periodista. No lo podía hacer porque no existe ninguna contradicción entre lo que el Papa predica y lo que la Iglesia ha enseñado. 

 Es regla, que cualquier comunicador conoce, que no se puede afirmar algo que luego uno no puede demostrar, de lo contrario estaría mintiendo. En las facultades de periodismo se enseña a comunicar con objetividad, pero parece que a muchos se les hace difícil ser objetivos cuando el tema es la religión. Algunos aducen que es por ignorancia del tema, pero creo que más bien es por irresponsabilidad y falta de respeto al credo de los demás. 

El Papa Francisco y el próximo Sínodo Ordinario buscan renovar, fortalecer y actualizar la pastoral con respecto a la familia. A todos nos interesa que ese mensaje llegue claro y de forma transparente a todo el mundo. Ojalá la prensa escandalosa no vea en eso una oportunidad para llamar la atención y se olviden de la ética profesional. Su propia credibilidad está en juego. 

Porque el fin no justifica a los Medios.

P. César Piechestein

martes, 3 de enero de 2012

Destruir las instituciones: insultar en los Medios

Creo que coincidirán conmigo cuando afirmo que entre todos los fines que puede tener un medio de comunicación seguramente no consta el de insultar. Sin embargo y debo decirlo con mucha tristeza y hasta algo de vergüenza porque soy ecuatoriano, he tenido que constatar lo que me habían contado. El periódico “El Ciudadano”, que dicho sea de paso es responsabilidad de la Secretaría Nacional de Comunicación, insulta y se mofa descaradamente de ciudadanos ecuatorianos, reconocidos y respetables como cualquiera, que además desempañan o han desempeñado cargos políticos.

Bajo la excusa de la costumbre de hacer bromas en el día en que se recuerda a los Santos Inocentes y con el título de “Manual Antipendejos”, el diario ha publicado 14 páginas de ofensas. La mofa va desde los “títulos” adjudicados, la caricaturización, hasta los montajes fotográficos. Hasta ahora no se ha publicado ninguna rectificación, ni se ha pedido disculpas. Y hasta el momento en que publico este post es posible acceder al documento online. Se ataca a diputados y políticos de la oposición, hombres y mujeres, e incluso a aquellos que fueron parte de las filas del oficialismo.

Me educaron enseñándome a respetar las instituciones y reconociendo que están para servir al bien público. Ciertamente no puedo estar de acuerdo con que sean las mismas instituciones a atacarse entre ellas, porque su denigración podría significar la pérdida de la autoridad que el pueblo les reconoce. Creo que es tiempo de que empecemos a madurar como sociedad y que podamos encontrar vías de respeto y diálogo para solucionar las diferencias, siempre con miras al desarrollo del país. No pude ser que se utilice un medio de comunicación como instrumento para promover la desinstitucionalización.

Porque el fin no justifica a los Medios.

P. César Piechestein

martes, 22 de noviembre de 2011

El tribunal de la opinión pública: culpable hasta que demuestre su inocencia

Sabemos que a nivel jurídico todo acusado es inocente hasta que se demuestre su culpabilidad, sin embargo para la opinión pública es al revés. Es lo usual que el acusado sea percibido como culpable y se espera simplemente que se encuentren las pruebas para confirmar las sospechas. Los medios de comunicación, en especial en éstos casos la televisión, refuerzan ésta reacción del público. Muchas veces se lo hace incluso "jugando sucio" con las imágenes, procurando mostrar el rostro del sospechoso justo cuando tenía alguna expresión de enojo, así se subraya la idea de que es violento o cuando está llorando porque podría ser que pide perdón por lo que hizo, etc. Si a eso agregamos que , cuando se demuestra que es inocente, la cobertura periodística será mucho menor, tenemos como resultado el daño casi siempre irreparable de la buena fama del individuo en cuestión.

Dicen que quien no aprende a las buenas lo debe hacer a las malas y parece que a muchos medios les toca así. Es el caso de los diarios «The Daily Express», «The Sunday Express», «The Daily Star», «The Daily Mail», «The Evening Standard», «Metro», «The Daily Mirror», «The Sunday Mirror», «News of the world», «The Sun», «The Scotsman» y también Sky, todos demandados por Robert Murat por haber difundido su supuesta implicación en la desaparición de la niña Madeleine MacCann. En éste caso se publicaron ciertos aspectos de la vida privada de Murat para hacerlo ver como un posible criminal. Podría recibir unos 2.6 millones de euros en indemnización.

Cierto es que no se puede evitar que cada quien tome partido a favor o en contra frente a un problema, ni que la percepción del público declare culpable a alguien a quien luego la justicia reconocerá su inocencia. Sin embargo no se puede aceptar que los medios asuman un rol de jueces cuando su papel es sólo el de informar. Lo bueno es que parece que poco a poco van aprendiendo, aunque las lecciones les están costando muy caro.
Porque el fin no justifica a los Medios.

P. César Piechestein