"Porque el fin no justifica a los
Medios."
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miércoles, 3 de mayo de 2017

NEGAR LOS MUERTOS




La situación en Venezuela empeora día con día y no se vislumbra una solución. Son muchas voces las que se han levantado, entre ellas la del mismo Papa Francisco. Y es que la crisis política, social y económica que vive ese país desde hace mucho tiempo, es evidente para cualquiera que este medianamente informado.


Entonces es absurdo querer hacernos creer que todo es inventado y que es simplemente una estrategia mediática, orquestada y pagada por quién sabe quién, para desprestigiar a un gobierno. Porque, y tengo que decirlo, a los muertos no hay como inventarlos. 

La verdad es que para informarse sobre la que está pasando allá no hacen falta los medios de comunicación tradicionales. Usted se puede enterar a través de las redes sociales por ejemplo, porque los venezolanos las usan a cada momento para compartir su angustiante situación. Algunos amigos míos sacerdotes y religiosas me cuentan (palabras e imágenes) lo que están viviendo a través de whatsapp. Y, por último, ya es bastante común toparse con un venezolano que tuvo que huir de su tierra y te cuenta, en vivo y en directo, lo que están sufriendo.

Es urgente tomar consciencia de la situación que viven tantos hermanos nuestros y que cada quien ayude como pueda. Los obispos de Venezuela y los nuestros nos han pedido oraciones. El Papa ha hecho un llamado a retomar el diálogo pero cumpliendo los compromisos hechos en el anterior, que es también lo que piden muchos políticos. Todo vale menos negar la realidad y echarle culpas a los medios de comunicación.

P. César Piechestein
elcuradetodos…ustedes

jueves, 13 de agosto de 2015

LOS PERIODISTAS NO PUEDEN PREDECIR EL FUTURO



Cuando de géneros periodísticos se trata hay que decir que existen varios: crónica, opinión, deportivo, religioso, entre otros. Ninguna escuela de comunicación considerará el “pronóstico del futuro” como género válido a la hora de informar objetivamente. Sin embargo hace unos días, en Ecuador, un diario local se permitió hacer vaticinios sobre la vida interna de la Iglesia Católica.
 
Tomándose en serio un falsedad creada y afirmada por el mismo medio de comunicación, lanzaron una afirmación sobre lo que esa supuesta situación generaría a nivel de los pastores de la Iglesia. La supuesta contradicción entre la predicación del Papa Francisco y la doctrina de la Iglesia (afirmación del diario) haría surgir una “dura oposición por parte del clero” (cita textual). Parecían estar convencidos de su propia mentira.

Nadie puede conocer el futuro. Los analistas políticos o económicos suelen hacer pronósticos, siempre teniendo el cuidado de resaltar que es una apreciación personal, pero este no era el caso. El periodismo no considera un caso como el citado, ningún comunicador profesional se atrevería a ponerse a la altura de los adivinos o los videntes, puesto que la predicción del futuro no es parte de su profesión.

El objetivo de mi reflexión es resaltar el valor y la responsabilidad de quienes hacemos comunicación. No podemos publicar como hechos cosas que aún no han sucedido y que nadie sabe si llegarán a suceder. Quienes hacen uso de un medio de comunicación esperan encontrar información exacta, veraz y contrastada. Si quisieran saber el futuro consultarían a los cartománticos.

El fin no justifica a los Medios.

P. César Piechestein

martes, 11 de agosto de 2015

Falsedades en primera plana

El periodismo, al igual que toda profesión, tiene unas reglas y unos límites dictados por la ética, que los que trabajamos en comunicación debemos respetar. De hecho, el medio de comunicación que no se atiene a esas normas pierde lo más importante: la credibilidad. La semana pasada, en Ecuador, un periódico publicó en primera plana varias afirmaciones que no entran dentro de lo que se puede considerar una noticia, porque no se remitían a los hechos, demostrando desconocer los fundamentos de la comunicación social y haciendo con ello desinformación. 

Es por todos conocido que lo controversial llama la atención y que la religión puede ser utilizada en ese sentido. Afirmar que el Santo Padre “contradice la doctrina” es además de falso, malicioso. Si la afirmación fuese demostrable, correspondía al periodista citar con documentos los puntos doctrinales cuestionados, cosa que no hizo el periodista. No lo podía hacer porque no existe ninguna contradicción entre lo que el Papa predica y lo que la Iglesia ha enseñado. 

 Es regla, que cualquier comunicador conoce, que no se puede afirmar algo que luego uno no puede demostrar, de lo contrario estaría mintiendo. En las facultades de periodismo se enseña a comunicar con objetividad, pero parece que a muchos se les hace difícil ser objetivos cuando el tema es la religión. Algunos aducen que es por ignorancia del tema, pero creo que más bien es por irresponsabilidad y falta de respeto al credo de los demás. 

El Papa Francisco y el próximo Sínodo Ordinario buscan renovar, fortalecer y actualizar la pastoral con respecto a la familia. A todos nos interesa que ese mensaje llegue claro y de forma transparente a todo el mundo. Ojalá la prensa escandalosa no vea en eso una oportunidad para llamar la atención y se olviden de la ética profesional. Su propia credibilidad está en juego. 

Porque el fin no justifica a los Medios.

P. César Piechestein

viernes, 20 de abril de 2012

Entrevista a Mons. Reig: «El amor, cuando es verdadero, no admite trampas»

La Conferencia Episcopal ultima un Documento sobre el Amor humano, con el que los obispos españoles buscan recordar el mensaje de la Iglesia sobre la afectividad en la pareja y la vivencia de la sexualidad, entre otros asuntos. Monseñor Juan Antonio Reig Pla, Presidente de la Subcomisión episcopal para la Familia y Defensa de la vida, y obispo de Alcalá de Henares, explica la preocupación que tienen los obispos por formar bien a los fieles en estas materias, y la necesidad de este documento para la sociedad española. Y aunque él mismo ha experimentado que «existen grupos sociales que quieren silenciar a la Iglesia», sobre todo cuando ésta se pronuncia sobre la verdad de la sexualidad humana, afirma que «la Iglesia no puede callar la Verdad»
 
Mientras la sociedad habla de sexualidad, reproducción, o relaciones sentimentales, la Iglesia engloba estas realidades en el amor humano. Por aclarar: ¿A qué se refiere la Iglesia cuando habla de amor humano?
El amor humano hace referencia a la vocación primordial de toda persona humana, varón o mujer, creada a imagen de Dios, que es el Amor. La lógica del amor humano es el don, porque amar es darse a otro, procurar su bien. De ahí que el amor conyugal sea la donación de un hombre y de una mujer, en la que el cuerpo humano se hace lenguaje del amor y posibilita la comunión de las personas.

Este mensaje de la Iglesia sobre el amor humano, ¿es sólo aplicable a los católicos, o afecta a todos?
El mensaje de la Iglesia sobre el amor humano es universal, ya que el amor forma parte de lo específicamente humano. Lo que hace la Iglesia, que sabe que el corazón del hombre está herido por el pecado, es anunciar la gracia de Cristo, que nos capacita para amar. Nosotros sabemos que muchas personas quieren amarse y no pueden. En realidad, sólo la gracia redime el corazón.

¿Por qué es importante que, en la situación actual de España, la Iglesia se pronuncie sobre este tema?
Porque la Iglesia es experta en humanidad y sabe que el hombre no puede vivir sin amor, sin saberse amado y poder amar. Ahora bien, el amor no es simplemente una emoción o un sentimiento. El amor es una decisión que orienta nuestra voluntad siempre hacia el bien de la persona amada. Es decir, que el amor se aprende, y la Iglesia, como Maestra, tiene una misión educadora.

A los españoles, ¿nos falta formación y coherencia para vivir el amor humano que propone la Iglesia?
Todos los católicos tenemos necesidad de modelos de referencia. Por eso son tan importantes los matrimonios que, con su fidelidad, hacen resplandecer la belleza del amor. El amor vivido con coherencia y lealtad es contagioso. Y, en ese sentido, la formación y las enseñanzas de la Iglesia nos ayudan a descubrir las claves del amor humano.

La Iglesia explica que vivir la sexualidad de una forma desordenada, esto es, alejada del plan de Dios para la persona, destruye a la persona. ¿Por qué?
Se vive una sexualidad desordenada cuando los instintos o los afectos de la persona se desvían de la verdad del amor. Por eso, una persona que no sepa gobernar sus impulsos, o que se guíe sólo por las emociones, tiene su libertad atrapada; no conduce su vida, sino que es conducido y arrastrado. Y de ahí que, al no guiarse por la verdad del amor, fácilmente va a la deriva y se destruye a sí mismo. Sólo la verdad y el bien construyen a la persona en su dignidad.

Muchas parejas de novios que se quieren, y que no buscan sólo el placer de una noche, mantienen relaciones sexuales antes del matrimonio y lo ven normal. ¿Cómo se les muestra la importancia de la castidad?
Un punto de partida: la castidad es la virtud que integra en la persona humana el impulso erótico y los afectos. Por eso, la castidad, que supone el autodominio, custodia el verdadero amor. A los jóvenes hay que explicarles que la castidad posibilita la auténtica libertad para el don; y que el acto conyugal es la expresión de donación de la persona humana en su totalidad, y por eso requiere la fidelidad propia del matrimonio.

También ocurre lo mismo con matrimonios que usan métodos anticonceptivos cuando no quieren, o creen que no les resulta materialmente posible, tener más hijos...
La totalidad de la entrega que supone el acto conyugal no es compatible con reservas de ninguna clase, porque lo que se da es la persona, en el lenguaje del cuerpo. La anticoncepción falsea el amor. Otro asunto es, cuando hay motivos justos y graves, recurrir a la unión conyugal en los días no fecundos, teniendo en cuenta el ciclo de la mujer. El amor, cuando es verdadero, no admite trampas.

Hay quien dice, de forma claramente despectiva, que la Iglesia no tiene competencia para hablar sobre amor humano, y que qué sabrán los curas sobre sexualidad y matrimonio, si no están casados...
La Iglesia conoce muy bien el corazón humano, porque ha recibido la sabiduría de Cristo. Y Él es el verdadero Maestro que nos capacita para enseñar, siempre con misericordia, el camino que conduce a la meta del auténtico amor.

En su homilía del Viernes Santo habló del engaño del pecado, y de cómo Dios no está al margen del sufrimiento del hombre. Y citó, entre otros ejemplos, a las familias rotas, a las prostitutas y quienes acuden a ellas, o a los jóvenes que se introducen en el mundo de la homosexualidad para probar experiencias y encuentran el infierno. Es una realidad constatable, pero, incluso, le han denunciado por homofobia. ¿Hay grupos interesados en que la Iglesia guarde silencio sobre la verdad de la sexualidad humana?
Poner en evidencia las heridas del corazón humano, los pecados que destruyen al hombre, resulta siempre incómodo. Es evidente que existen grupos que quieren silenciar a la Iglesia y, de manera particular, a los obispos. Pero callar sería pecar de omisión y no ser fiel a la misión encomendada por Cristo. Las palabras de la Iglesia prolongan el Evangelio de Jesucristo y anuncian siempre misericordia y perdón. A través de la confesión, los sacerdotes conocemos muchos infiernos, y hemos de denunciarlos, y de anunciar la gracia de la Redención. Yo hago mías las palabras de san Pablo: ¡ Ay de mí si no evangelizare!

¿En qué consiste el verdadero respeto a un homosexual?
El respeto que merece toda persona es la verdad y el amor. La Iglesia ama y respeta a todas las personas, también a las que sienten inclinación hacia otras personas de su mismo sexo. Son mis hermanos y forman parte de mi familia. Nadie debe ser excluido del amor de Dios y del amor de la Iglesia. Eso sí, es ese amor el que nos lleva a anunciar la verdad que hemos recibido de Cristo y de la Tradición de la Iglesia.

Ningún medio reprodujo su homilía, sino que se descontextualizaron sus palabras. ¿Es un anti-servicio a la sociedad lo que hacen los manipuladores, desde algunos medios, retorciendo el mensaje de la Iglesia?
Los obispos estamos acostumbrados a que nuestras palabras sean, en ocasiones, tergiversadas, o mal vertidas en titulares escandalosos. Yo entiendo que no se hace ningún servicio a la verdad cuando se manipulan las palabras y se oculta la verdad de lo dicho. Todos necesitamos autocrítica, también los medios de comunicación. Sin embargo, y a pesar de todo, la Iglesia no puede callar la Verdad. Sería traicionar a Cristo.

José Antonio Méndez

jueves, 16 de febrero de 2012

Periodismo mediocre y abuso de poder

No puedo menos que indignarme ante la poca profesionalidad de algunos periodistas. Se habla mucho sobre la objetividad en las noticias, sobre el periodismo de investigación, pero muchas veces lo que es bueno como consejo no lo aplican a la hora de escribir. Y esto lo afirmo porque una vez más una hecho sobre la Iglesia es aprovechado por quien se considera su enemigo, para atacarla. Y para demostrarlo basta comparar como la misma noticia ha sido comunicada en otro periódico del mismo país.

Todo ciudadano español puede decidir si destinar el 0,7 % de los impuestos que debe pagar al estado, para sostener una institución. La Iglesia Católica es una de las opciones. El hecho en cuestión es que en el último año 200.000 personas más han decidido destinar ese porcentaje a la Iglesia. Sin embargo por causa de la crisis económica, el monto que recibirá la Iglesia será menor que el del año anterior. El diario español ABC, específicamente Laura Daniele, realizó un servicio periodístico serio y concreto sobre el hecho, donde se explica objetiva y claramente la noticia. Lastimosamente no podemos decir lo mismo de todos los periodistas.

El servicio del diario El País no se podría definir como una noticia, es más del género de opinión. El periodista Juan G. Bedoya acostumbra aprovechar cualquier oportunidad que se le brinde para atacar a la Iglesia y lo hace maquillando sus opiniones personales con datos o citaciones que pocas veces corresponden a la verdad, y casi siempre son interpretadas a modo y gusto particular. Creo sin embargo que este artículo es uno de los peores que ha logrado escribir, porque en su afán por dañar la imagen de la Iglesia, se contradice a sí mismo. Por ejemplo, al inicio del servicio reconoce que el aporte es hecho por fieles católicos y hasta les da el nombre de “declaraciones católicas”. Sin embargo en el último párrafo del mismo servicio se atreve a asegurar que el porcentaje que recibe la Iglesia lo pagan todos los ciudadanos, católicos y no católicos. La verdad es que no vale la pena seguir profundizando en el análisis, para muestra basta un botón.

Ayer, en el seminario romano, el Papa se refirió al poder del mal, que, en el mundo de hoy, puede manifestase también “en dos grandes poderes, el poder de la finanza y el poder de los medios de comunicación, que en sí mismos son buenos y útiles, pero de los que se puede abusar fácilmente, por lo que a menudo pueden ver tergiversadas sus verdaderas intenciones”. Dicen que el poder corrompe, pero los cristianos sabemos que el poder se recibe para servir al bien común. Felicito al diario ABC y espero que cada vez sean más los medios serios y profesionales al servicio de la sociedad.

Porque el fin no justifica a los Medios.

P. César Piechestein

viernes, 9 de diciembre de 2011

Sobre la tan discutida Ley de Comunicación del Ecuador - David Samaniego Torres

¿Ley de Comunicación?


La “Ley de Comunicación” –desde hace tres años en alumbramiento peligrosamente retardado– no logra obtener una mayoría que dé cabida en su articulado a la razón y a la sensatez y que la libere de mezquinas pretensiones y del secuestro de la transitoriedad del poder, ahora en manos de una facción política empeñada, aparentemente, en la transformación de la institucionalidad ecuatoriana. El proyecto en discusión, conocido como “ley mordaza”, busca frenar a la “prensa corrupta”, impidiéndola su legítimo derecho a pensar y a expresar su pensamiento; pretende acallar toda opinión divergente valiéndose de la estructura global de poder, hábilmente trabajada, que comienza y termina en quien conduce el poder Ejecutivo, amo y señor del día a día de Ecuador, país alguna vez considerado “una isla de paz” que hoy sufre la arremetida inclemente de una despiadada violencia organizada y que a su vez enfrenta sin éxito la arremetida cada vez más estremecedora del narcotráfico. Este corto exordio nos conduce a reflexiones y conclusiones que comparto con ustedes, amables lectores de EL UNIVERSO. Hoy más que ayer, el silencio fruto del miedo, conveniencia o intencional miopía política es manifiesta complicidad en el posible descalabro de nuestra endeble democracia.

1. Escuché en un programa radial que, si por la fuerza de las circunstancias se llega a promulgar una “Ley de Comunicación”, esta debe asentarse en dos grandes pilares: la Constitución de la República del Ecuador y los Acuerdos Internacionales vigentes respecto a la libertad de expresión. Si la nueva ley, de alguna forma lesiona o contraría las normas mencionadas, significa que nace con una falla de origen, que es espuria, inconstitucional y reñida con la legislación internacional. Este pensamiento es sencillo, claro y nítido, no requiere de más palabras.

2. Jules Renard (1864-1910) decía que “escribir es una manera de hablar sin ser interrumpido”. El don de la palabra que enaltece al ser humano y lo eleva por sobre otras especies vivientes requiere de la libertad para proclamar sus ideas, para comunicarse, dialogar, intercambiar opiniones, etcétera. La palabra sin libertad, es la cárcel del pensamiento.

3. Si la palabra debe ser libremente expresada, para que sea verdaderamente humana, es obvio que puede, basada en su libertad, conculcar derechos consagrados tanto en la propia Constitución de un estado como en las declaraciones sobre derechos humanos. ¿Quién debe juzgar estos deslices o irrespeto a derechos de terceros?; pues, la Justicia, función del Estado que debe gozar de total autonomía. Si alguien dijera “lean, miren y escuchen los medios estatales; solo en ellos se dice la verdad” y al mismo tiempo tuviese injerencia en el control de medios de comunicación, es fácil comprender lo que pueda suceder.

4. La alevosía, desfachatez y la calculada arremetida, en “carga montón”, a la razón y al sentido común nublan densamente el horizonte nacional.

La comunicación no requiere de leyes específicas. La convivencia humana necesita que la Justicia cumpla con sus preceptos. La Justicia no tiene amos, obedece únicamente a la ley que propicia el respeto al derecho de los demás.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Objetividad e imparcialidad en la información - Un pleito en la blogosfera.

Desde hace casi un año que iniciò en el vicariato apostólico de Sucumbìos, amazonía norte del Ecuador, un problema de carácter eclesial que por sus connotaciones sociales ha llegado a ser tambièn polìtico. Su origen fue el cambio de administraciòn, que pasò de la congregaciòn de los padres Carmelitas Descalzos (provincia española) a manos de los Heraldos del Evangelio. Esto suscitò un conflicto que terminò dividiendo a la comunidad cristiana de esa jurisdicciòn eclesiàstica.

Una vez que pasaron los momentos màs tensos del conflicto, que fueron cubiertos por la prensa nacional, es difícil poder encontrar informaciòn clara y objetiva de lo que sucede en esa zona. Como medios existen dos blogs que uno puede consultar, pero lamentablemente ninguno de los dos brinda un servicio imparcial. Y es que cada uno de ellos responde a uno de las partes dentro del conflicto. El blog de Isamis (Iglesia de San Miguel de Sucumbìos) comunica los hechos, pero desde su perspectiva, mientras “Sucumbìos Informaciòn” cuenta la misma historia desde una visiòn completamente opuesta a la anterior. Queda como tarea al lector el descifrar la noticia y descubrir lo que se comunica “entre lìneas”.

Es cierto que uno no puede pretender una informaciòn oficial en un blog, pero es tambièn cierto que, a falta de otros medios de comunicaciòn, éstos se convierten en el ùnico recurso. En casos como el citado, uno siente la necesidad de que quien realiza un servicio de comunicaciòn procure mantener un comportamiento ètico. Cuando se trata de reportar hechos y màs aùn existiendo un conflicto grave de por medio, es de esperarse que quien lo da a conocer procure dejar de lado, en la medida de lo posible, pasiones y opiniones personales. Los lectores tenemos derecho a una informaciòn clara y lo màs objetiva posible.

Porque el fin no justifica a los Medios.

P. Cèsar Piechestein